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Museo Regional de Pintura “José Antonio Terry”

Quién fue José Antonio Terry

El pintor es reconocido internacionalmente por retratar en sus obras la milenaria cultura jujeña y por su fuerte compromiso con la comunidad sorda argentina

Tres características marcan la biografía de José Antonio Terry: fue el primer pintor argentino que retrató la Quebrada de Humahuaca, se convirtió en el primer artista nacional que exhibió su obra en un museo de Europa y el haber logrado ser un referente para la comunidad sorda argentina. Terry nació sordo en Buenos Aires, el 17 de marzo de 1878.

Fue el primero de los tres hijos con problemas auditivos de la familia Terry, que contaba con un buen pasar económico y se abocó con fuerza a la educación de sus descendientes y sentó las bases de la educación pública para niños sordos en Argentina. José Antonio inició su camino artístico a los 14 años guiado por grandes maestros como Reinaldo Giudici, Ángel Della Valle y Ernesto de la Cárcova, precursores de la pintura en Argentina.

Luego continuó su formación en Chile, junto al pintor Pedro Lira. Algunos años después partió hacia Europa. Entre 1904 y 1911, adquirió conocimientos de pintura clásica en Francia y se convirtió en un exponente del claroscuro español, una técnica que consiste en el uso de luces y sombras para destacar algunos elementos en detrimento de otros.

A su regreso de Europa, en 1912, Terry creó la primera organización formal de los Sordos argentinos, la “Asociación de Sordomudos de Ayuda Mutua” y durante 25 años fue su presidente.

El pintor tenía poco más de 30 años y una creciente carrera artística  cuando llegó a la ciudad jujeña de Tilcara junto a un contingente de arqueólogos. En ese viaje se enamoró de los paisajes tilcareños y comenzó a pintarlos. Tiempo después decidió radicarse en la ciudad de manera definitiva. Desde entonces, sus cuadros se poblaron con los habitantes de la pequeña ciudad y retrataron la milenaria cultura del centro de la Quebrada de Humahuaca con todos sus colores. “Se vio absorbido por Tilcara. La luz de la Quebrada atravesó su paleta y giró hacia colores vibrantes y saturados”, explica el historiador del arte Román Rioja. También, inspirado por los habitantes de la región, profundizó los estudios sobre las morfologías humanas. Se interesó por los cuerpos, por las formas y sus movimientos.

E incluso fue más allá: los protagonistas de sus obras fueron hombres y mujeres de la Quebrada con fisonomías particulares: un hombre muy alto, una señora muy bajita, un joven tuerto o un señor con dientes prominentes; todos en situaciones típicas de la vida cotidiana, inmersos en la cultura.  Algunas de sus obras más reconocidas son "La enana Chepa", en la que retrata a una mujer de baja estatura junto a un cántaro o "Semana Santa", una pintura que representa una escena típica de la celebración católica en la ciudad.

Desde esa mirada particular, Terry retrató la cultura popular tilcareña de principios del siglo XX. “Desde su universo de silencio su obra cobra fuerza testimonial, la fuerza de un lenguaje insonoro que busca obsesivamente ser preciso hasta llegar a un hiperrealismo alternado con gestos de ingenuidad”, define la pintora Beti Alonso sobre las pinturas de Terry.

En la casa que el pintor habitó en Tilcara, también se encuentran trazos  de su personalidad como artista y de su visión del arte. Se trata de una antigua construcción colonial, con  techos de dos aguas a la que el pintor le construyó un atelier con un gran ventanal desde el cual podía mirar los campos tilcareños mientras pintaba. Allí transcurrían gran parte de sus días. En 1948, con el afán de legar su obra a las generaciones futuras, el propio Terry convirtió la casona en un museo y en 1956, por un decreto presidencial, se creó formalmente el Museo que lleva su nombre. Murió en Buenos Aires, el 20 de abril de 1954.

La vida de José Antonio Terry